Yo viví en otro tiempo
en cielo y sueño ajenos,
en un grave y pausado cementerio,
en la aridez navegable del hastío.
LLegué a ofrecer mi sangre,
mi aguda sangre de loco minucioso,
por esta idea, o hambre
tan solo el alba y ciertas
verdades corroídas,
digo, convencionales hasta el asco,
ppodían redescubrirme
las virtudes más dulces,
o latir sumergidas
en el nocturno río de mi esqueleto.
Vendido a la esperanza
y a la breve gacela de la ternura,
derramé un frágil llanto
sin sentido ni gracia,
y la bestia, la vida,
en amargos insomnios
me dio apenas el ansia
de la agonía y el crimen.
Autor Efraín Huerta.