Pasión que en tu cuerpo acaba...
Es la suerte de tus muslos blanquecinos
Los que hacen torbellinos en mis ansias.
Son tus nalgas veneradas por un mito
Que idealizo como un cebo de carnadas
Sobre tu cama desnuda
Lo que incita de premura mi cruzada.
Son los rubios paladines de tu alforja
Los que forjan mis deseos amorosos.
Son tus pechos generosos
Y tus brazos de prisión enamorada
Los que anuncian marejadas de mi gozo.
Es el néctar de tu boca en mi boca
Que sentencia esta hora señalada.
Es mi ímpetu airoso
Por tu vientre portentoso
Lo que acaba con la fuerza
De mi honrada erección.
Eres tu esa pasión
Que mi cuerpo hoy reclama.
Tú en llamas
Y yo hundiendo mi aguijón en tu morada.
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