Enojados, tensos, serios, malhumorados, ensimismados, lejanos, taciturnos, ajenos, encerrados en nosotros mismos, silenciosos, ariscos, hirientes, irónicos, agresivos...
A veces, esos son los "fusiles" con los que nos disparamos en el trabajo, en la calle, en el comercio, en la pareja, en la clase, en la vida, en encuentros casuales, en momentos de diversión...
Y basta una sonrisa, que el rostro se abra y deje pasar el brillo de los ojos, se distienda, encuentro la mirada de los otros... para que todo sea distinto.