El cerebro enamorado registra más actividad cerebral en las regiones que guían el placer.
Según el neúrologo de la Universidad de Edimburgo Gareth Leng, la oxitocina ayuda a forjar lazos entre amantes tras el primer beso. Y es que esta hormona se libera al juntar nuestros labios.
De hecho, según Leng, una exposición prolongada a la oxitocina es mucho más eficaz que el elixir amoroso más potente.
Al explicar cómo se enamora el cerebro, Leng señala que, al igual que ayuda a afianzar el vínculo entre una madre y su bebé, la oxitocina funciona como interruptor central, capaz de cambiar miles de conexiones neuronales y predisponer al amor.
Besarte desestresa
En otro estudio, la psicóloga Wendy Hill del Lafayette College Británico, comparó los niveles de dos hormonas, oxitocina y cortisol, entre 15 parejas antes y después de besarse. Wilson esperaba que aumentaran los niveles de oxitocina particularmente en las mujeres. Sin embargo, encontró que estos niveles aumentaban solo en los hombres.
¿Por qué? Resulta que las mujeres se sintieron cohibidas al saber que estaban siendo observadas.
Sin embargo, el cortisol descendió en ambos sexos sin distinción, lo que demuestra que besarse desestresa. Aunque no precisamente de un modo relajante.
Un beso apasionado aumenta el pulso y la presión arterial, dilata las pupilas y la respiración se hace más profunda. ¿Quién no ha sentido esa euforia comparable a la que producen algunas drogas?
La adicción del amor
Pues según la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers (EU), el cerebro de los amantes registra mayor actividad cerebral en las regiones que guían el placer, la motivación y la recompensa. Las mismas que se activan por adicción.
Esto explicaría la angustia que se experimenta al estar una temporada de “sequía” y el temblor de las piernas que muchos describen tras un beso histórico.
Besos salvadores
Sin embargo, besarse es mucho más saludable que las drogas, pues, de acuerdo con un estudio japonés, 30 minutos de besos apasionados podría ayudar a controlar la alergia al polen.
Las pruebas realizadas por estos científicos sugieren que besarse reduce la producción de histamina, sustancia química segregada como respuesta alérgica al polen