Pese a que es una de esas enfermedades que casi todo el mundo ha sufrido al menos alguna vez, la comunidad científica no ha realizado suficientes estudios sobre el asunto. Y los que hay no son concluyentes. Todavía no se sabe cuáles son los mecanismos fisiológicos que llevan a sentir sed, boca seca, náuseas, mareo... así que menos cómo curarla.
La mayoría de estos síntomas tienen que ver con la deshidratación. El alcohol es diurético y favorece la expulsión de líquidos. Por otra parte, estudios recientes vinculan algunos síntomas de la resaca, como los cambios de humor y la pérdida de memoria, con el aumento del nivel de determinadas citoquinas de las llamadas proinflamatorias y de interferón gamma. La función de ambas proteínas en nuestro organismo nos llevaría a concluir que la resaca es una respuesta inmunitaria. Es decir, nuestro organismo se defiende de una sustancia, el alcohol, que ya ha sido completamente eliminada.